El histórico informe de la ONU sobre la violencia obstétrica

Ayer fue uno de los días más felices de mi vida de activista. Me leí el informe de la relatora de la ONU sobre la violencia obstétrica (en papel, desde que vi que título incluía «derechos humanos», «atención al parto» y «violencia obstétrica» decidí imprimirlo y darme el gustazo de leerlo despacísimo y sin pantalla). Tuve que respirar hondo varias veces para seguir leyendo, casi no podía creerme lo que leía.

Cuando se practica sin el consentimiento de la mujer, una cesárea puede constituir violencia por razón de género contra la mujer, e incluso tortura. (Epígrafe 24, página 11/26)

Me recordé a mi misma, en mi tercer parto, llorando mientras los profesionales me chillaban e insultaban, en shock les pregunté entre lágrimas: ¿cómo podéis tratarme así?¿Cómo podéis tratar a nadie así? Pensé en todas nosotras, las madres. Las que llevamos años denunciando el maltrato que sufrimos, quejándonos, llorando por los partos que nos robaron a nosotras y a nuestros bebés. En las compañeras a las que les hicieron la cesárea sin que la anestesia hubiese hecho efecto, en las que fueron engañadas y chantajeadas, en las que pasaron meses y años rotas intentando comprender lo que les hicieron un día en un paritorio. En las que perdieron el útero y las que ya no pudieron tener el número de hijos que habían planeado por puro terror a volver a pasar por algo así.

A las mujeres se les dice que estén felices por tener un niño sano, sin valorar en ningún momento su salud física ni su equilibrio emocional. Epígrafe 46, página 17/26

Me vinieron a la mente las que perdieron a sus bebés por culpa de la violencia obstétrica, por inducciones bestiales e injustificadas, por no ser escuchadas, porque alguien practicamete saltó sobre sus vientres.

Si no es necesaria o se hace sin el consentimiento informado de la madre, la episiotomía puede constituir violencia de género y un acto de tortura y tratamiento inhumano y degradante. (Epígrafe. 25, página 11/26)

Recordé a la madre hermosa y valiente que salió en televisión contando que desde aquella episiotomía no había podido volver a tener relaciones sexuales con penetración, y ya habia pasado más de un año. A la que denunció a la matrona que le cortó incluso cuando ella le gritaba que por favor no lo hiciera y ni siquiera en el juzgado se reconoció que aquello fue lo que ahora nombra la ONU: tortura. Tratamiento inhumano y degradante. Como el terrible «punto del marido» que también se describe en el informe.

Llevamos tantos años ya. Hemos llorado tanto, hemos peleado, y como hemos podido nos hemos ido lamiendo las heridas, mostrando las cicatrices, criando a la vez que robábamos tiempo a nuestras criaturas para lograr esto: que el mundo reconociera que hay un grave problema con el trato que se da en el parto y nacimiento. Queda muchísimo por hacer, pero este informe es importantísimo, histórico, y merece ser celebrado por todo lo alto. No estamos locas, no somos unas exageradas. El reconocimiento de la gravedad y dimensión del problema es el primer paso para la erradicación.

Muchas mujeres procedentes de diversas partes del mundo han descrito prácticas profundamente humillantes, agresiones verbales y observaciones sexistas durante la atención al parto, que tienen lugar tras las puertas cerradas de los centros de salud. También han denunciado haber recibido durante el parto amenazas de palizas si la mujer no obedece y la culpabilización de la mujer por los malos resultados sanitarios de ella misma o de su bebé. Epígrafe 31, pág 13/26.

Así es, tantas madres cargando encima con la tremenda culpa, porque encima se les culpabilizó a ellas, por no empujar bien, por querer parir después de una o varias cesáreas, por no aceptar una inducción dudosa…

En la mayoría de los Estados Unidos, es legal que los médicos y estudiantes realicen exámenes pélvicos de mujeres que están inconscientes debido a la anestesia y que no necesitan tales exámenes vaginales y no los han consentido explicitamente. Epígrafe 35, pág 14/26.

El informe profundiza en las causas del maltrato y la violencia, reconoce que el problema es estructural y señala las malas condiciones de trabajo de los profesionales de la atención al parto

Las matronas informan de que sus esfuerzos se ven limitados por las desiguales relaciones de poder existentes dentro de los sistemas de salud. Epigrafe 40, página 15/26.

Aunque los profesionales sanitarios no necesariamente tienen intención de tratar mal a sus pacientes, la autoridad del servicio médico puede fomentar por ese motivo una cultura de impunidad cuando las violaciones de los derechos humanos no solo no se remedian sino que pasan «inadvertidas». Especialmente evidente en los casos en los que los profesionales abusan de la doctrina de la necesidad médica para justificar el maltrato y los malos tratos durante el parto. Epigrafe 49, página 17/26

El informe concluye con toda una lista de recomendaciones a los Estados. Entre otras:

Garantizar en la ley y en la práctica el derecho de la mujer a estar acompañada por una persona de su elección durante el parto;

Considerar la posibilidad de permitir el parto en casa e impedir la penalización de dicha modalidad de parto. Epigrafe 81.e. página 24/26

Supervisar los centros de salud y recopilar y publicar datos sobre el porcentajes de cesáreas, episiotomías y otros;

Garantizar la reparación a las víctimas de maltrato y violencia, en particular una indemnización económica, el reconocimient de la conducta inapropiada, una disculpa formal y una garantía de que el hecho no volverá a repetirse. Epigrafe 81.j. página25/26

Confieso que muchas veces soñé con que la ONU reconociera la violencia obstétrica. Lo hemos conseguido. No ha sido nada fácil, por el camino nos han criticado y vilipendiado, pero la verdad es lo que tiene: es imparable. Queda infinito trabajo; por todas, por nuestras hijas, amigas y hermanas y por todos los que vendrán. Pero creo que ahora podemos permitirnos al menos un día de celebración y descanso, un baile, un gran abrazo colectivo, una celebración, una fiesta. ¡Por todas las madres!¡El parto es nuestro!

Enlaces al documento completo en la web de la ONU:

 

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30 comentarios en “El histórico informe de la ONU sobre la violencia obstétrica”

  1. Reblogueó esto en SALUD BIOPSICOLOGICA, FAMILIA Y ECOLOGIAy comentado:
    Naciones Unidas Asamblea General.
    11 de julio de 2019
    Enfoque basado en los derechos humanos del maltrato y la violencia contra la mujer en los servicios de salud reproductiva, con especial hincapié en la atención del parto y la violencia obstétrica. ENLACES AL DOCUMENTO

    Cuando se practica sin el consentimiento de la mujer, una cesárea puede constituir violencia por razón de género contra la mujer, e incluso tortura. (Epígrafe 24, página 11/26)

    A las mujeres se les dice que estén felices por tener un niño sano, sin valorar en ningún momento su salud física ni su equilibrio emocional. Epígrafe 46, página 17/26

    Si no es necesaria o se hace sin el consentimiento informado de la madre, la episiotomía puede constituir violencia de género y un acto de tortura y tratamiento inhumano y degradante. (Epígrafe. 25, página 11/26)

    En la mayoría de los Estados Unidos, es legal que los médicos y estudiantes realicen exámenes pélvicos de mujeres que están inconscientes debido a la anestesia y que no necesitan tales exámenes vaginales y no los han consentido explícitamente. Epígrafe 35, pág 14/26.

    Las matronas informan de que sus esfuerzos se ven limitados por las desiguales relaciones de poder existentes dentro de los sistemas de salud. Epigrafe 40, página 15/26.

    Aunque los profesionales sanitarios no necesariamente tienen intención de tratar mal a sus pacientes, la autoridad del servicio médico puede fomentar por ese motivo una cultura de impunidad cuando las violaciones de los derechos humanos no solo no se remedian sino que pasan “inadvertidas”. Especialmente evidente en los casos en los que los profesionales abusan de la doctrina de la necesidad médica para justificar el maltrato y los malos tratos durante el parto. Epigrafe 49, página 17/26

    EL INFORME CONCLUYE CON TODA UNA SERIE DE RECOMENDACIONES. Algunas de ellas:

    Garantizar en la ley y en la práctica el derecho de la mujer a estar acompañada por una persona de su elección durante el parto;

    Considerar la posibilidad de permitir el parto en casa e impedir la penalización de dicha modalidad de parto. Epigrafe 81.e. página 24/26

    Supervisar los centros de salud y recopilar y publicar datos sobre el porcentajes de cesáreas, episiotomías y otros;

    Garantizar la reparación a las víctimas de maltrato y violencia, en particular una indemnización económica, el reconocimiento de la conducta inapropiada, una disculpa formal y una garantía de que el hecho no volverá a repetirse. Epigrafe 81.j. página25/26

    Resumen Saltamontes Asul: Salud biopsicológica y familia
    Material seleccionado de https://iboneolza.org/

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