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Las madres no, de Katixa Agirre

Puérpera investiga filicidio en contexto de psicosis puerperal: a propósito de un caso. Bien podría ser el subtítulo de esta novela que es, en cierto sentido, toda una investigación sobre eso que la psicóloga Esther Ramírez acertadamente llama el “puerperio emocional“. Escribe Katixa Agirre: “Había cosas de las que no podía hablar y precisamente por eso tenía que escribir sobre ellas. Aunque no estuviera bien” Hay tanto de lo que las madres recientes sienten que no pueden hablar y hay tan pocos espacios donde se sientan escuchadas…Las pesadillas, los deseos, la olla exprés a punto de estallar en la cabeza, el suelo pélvico, la reconstrucción de la identidad… Un sólo ejemplo: ¿cómo te sientes en pleno puerperio cuando sales a la calle sola?: “Me sentía desnuda, incompleta, un fraude involuntario, y me veía en la necesidad de dar explicaciones a los peatones: eh, esperad un momento, yo no soy asi, aquí falta algo, ¿no os daís cuenta?, yo soy madre, ahora me veis sola, pero yo no soy así, así no podeís entenderme” Y luego …

La serie más bonita: Los Durrell

Disfruté tanto en mi adolescencia leyendo la trilogía de Corfú que ha sido maravilloso descubrir esta serie, Los Durrell. Basada en aquellos libros del naturalista Gerald Durrell con títulos insuperables: “Mi familia  y otros animales“, “Bichos y demás parientes” y “El jardín de los dioses“; la serie recrea la vida de esa madre inglesa que en los años treinta decidió irse con sus cuatro hijos a vivir a la, entonces paradisíaca, isla griega de Corfú. Los libros me hicieron reir tantísimo que son de los pocos que he releído en mi vida. La serie es simple y llanamente deliciosa.  Disponible en Filmin, me parece absolutamente recomendable para reconectarse con la alegría de vivir en esta primavera lluviosa. Divertidísima y llena de amor por la naturaleza y los bichos. No sé cuantas veces voy a volver a verla, seguro que unas cuantas. Os dejo el trailer.  

La historia de Leonard y Marianne, por Alberto Manzano

En estos días de noviembre en que se cumple el primer aniversario de la partida de mi querido Leonard Cohen he disfrutado mucho leyendo este joyita de libro: La historia de Leonard y Marianne. Narra la historia de la relación entre Leonard y Marianne en los años sesenta en la isla griega de Hidra. Un tiempo en el que Leonard Cohen intentaba ganarse la vida como escritor  y que se cierra con el inicio de su carrera musical. Entre otras cosas, cuenta como se gestaron canciones tan imprescindibles como So long Marianne, Sisters of Mercy o Bird on a wire. El libro, que me ha parecido delicioso, está escrito por Alberto Manzano , amigo personal de Leonard desde principios de los ochenta, biógrafo y traductor de casi toda su obra al castellano. El próximo 22 de noviembre celebraremos la vida y obra de Leonard Cohen en un concierto recital homenaje en la sala Clamores de Madrid. ¡Nos vemos!  

Insomnios cotidianos

Vivo en una calle sin coches, llena de gatos. Con pequeñas casas bajas y humildes, a un lado, y bloques feos y sin balcones al otro. Un trozo de pueblo viejo ahora rodeado de barrios de ricos en Madrid. Esperanza, se llama. La otra tarde falleció mi vecino en su casa, al anochecer, tras noventa años de vida, los últimos sin memoria apenas. Su mujer se había negado a llevarle a una residencia a pesar de lo tremendamente difícil que era cuidarle. “¿Cómo voy a abandonarle ahora si llevamos toda la vida juntos?” me decía ella. Sólo accedió a que fuera a un centro de día unas horas por las mañana, “así al menos puedo hacer la compra y la comida“. El niño, como ella le decía,  salía cada mañana para ir al centro de día en su silla de ruedas y ella le despedía con un beso en los labios. Coincidíamos muchos días, a veces se me saltaban las lágrimas viéndolos. Ahora mis tres vecinas son viudas, la más joven tiene 88 años. Charlamos …

La primavera nudista

Creo que mi padre nunca planeó ser un revolucionario, mucho menos un nudista famoso. Jamás salía desnudo del baño tras la ducha igual que tampoco levantaba la voz en las cenas navideñas cuando sus cuñados más conservadores criticaban encendidamente a los jóvenes políticos que por aquella época prometían acabar con la corrupción y que él secretamente admiraba. Era callado y bastante gruñón cuando le interrumpíamos sin aviso. Pasaba la mayor parte del tiempo libre en su despacho estudiando medicina y cuando su trabajo como jefe del servicio de urgencias despertaba el interés o la admiración de los vecinos le quitaba rápidamente cualquier valor aduciendo “el mérito lo tienen los que van en las ambulancias o los que tienen que operar bajo las bombas, lo nuestro está chupado”. A nosotras nos daba abrazos de cosquillas o nos cantaba canciones más viejas que la tos antes de dormir. No nos dedicaba mucho tiempo pero nos pedía ayuda siempre que se ponía a cocinar y mientras pelábamos patatas o destripábamos calamares se interesaba por nuestras historias escolares y …

Intercambio de casas y camas

ELENA Una casa en una aldea en las montañas. Parecía una estampa sacada de un cuento infantil: las imágenes en la web mostraban vuestro zaguán, el castaño junto a la fachada izquierda, la puerta de madera pintada de verde, el amplio ventanal que se abría al prado, la montaña sosteniendo vuestra casa de piedra como las ostras que abriéndose muestran sus perlas. Hasta se adivinaba el humo saliendo por la chimenea. No sé qué pudisteis ver vosotros en nuestro pequeño piso a cinco minutos de la Puerta del Sol donde el silencio es impensable y la naturaleza una fantasía de plástico en macetas.  Quiero imaginar que fue Claire, tu mujer holandesa, la que decidió que era un buen intercambio para vosotros, una oportunidad de pasar unos días en la capital lejos de Asturias hartándoos de museos y librerías y me imagino que hasta espectáculos con vuestras dos hijas. Para nosotros que llevábamos ya tiempo metidos en esto del intercambio de casas fue sencillo. La vuestra reunía todo lo que buscábamos para nuestras vacaciones de Semana …

Enterrados

Aquella tarde de sus 17 años Nacho llegaba muy justo a entrenar a su equipo de baloncesto, pero cuando vio de lejos la aglomeración de gente delante del Monumento a los Caídos decidió acercarse. No era habitual ver gente detenida allí a pesar de la cantidad de personas que transitaban por sus alrededores a diario. Conforme se acercaba vio una serie de personas tumbadas en el suelo, algunas parecían medio cubiertas por telas, otras no, y aún sintió más curiosidad. Al llegar se colocó en primera fila y observó con atención. Lloviznaba. Un hombre joven, vestido de negro, con barba y tatuajes, iba ayudando a las personas a tumbarse en el suelo. Algunos llevaban chubasqueros o telas de plástico oscuro, la mayoría iban descalzos. Muchos eran ancianos. Cuando hubo terminado de colocarles el hombre joven se cargó un saco de tierra al hombro y se acercó a la primera persona que yacía en el suelo, una mujer mayor. Abrió el saco y empezó a cubrir el cuerpo con la tierra negra, primero arrodillado con las …