All posts tagged: esperanza

Cerrado por vacaciones

Recuperar la alegría. Celebrar su tímido pero imparable regreso. Dormir a pierna suelta. Oler la tierra al atardecer. Sonreír a los girasoles. Nadar a diario en un río, o en varios. Leer. Dejar las redes. Sufrir un poco menos. Ver tres crías de jabalíes en medio de la noche y, después, un tejón. Saludar a otras mamíferas. Aceptar que todo cambia y que no me es posible cuidar tantas relaciones. Mandar abrazos en la distancia, en secreto y con todo el alma. Sin despedidas, hasta que la vida nos vuelva a cruzar. Matar moscas y preguntarme quien soy yo para ejecutar insectos. Soñar nítidamente. Regar un huerto y descubrir que las acelgas cuando crecen parecen carnívoras. Observar las montañas. Con silencio en la mirada.      

Maternando la esperanza

La semana pasada pude visitar un proyecto llamando Maternando, en Burjassot, Valencia. Sobre el papel es un centro de día para adolescentes embarazadas que “pretende ofrecer una respuesta efectiva y realista a la herencia social que reciben las y los jóvenes que provienen de contextos socio-económicos de vulnerabilidad y exclusión social“. En realidad es mucho más. Es un espacio y un lugar para madres jovencísimas, adolescentes, gitanas o payas. Un lugar donde pueden descansar (dormir incluso un par de horas mientras alguien cuida a sus bebés), donde las educadoras se trabajan el no enjuiciar, y donde, sobre todo, se trata de ayudar a construir vínculos, lo que a veces también pasa por hacer duelos dificilísimos cuando se les retira la custodia de sus bebés… Todo ese trabajo es tremendamente difícil en circunstancias tan adversas y dentro de un sistema que percibe a estas madres como peligrosas y que ni siquiera reconoce a la diada madre bebé como unidad. En una sociedad que se olvida de las madres jovenes y sin recursos. Aquí y para ayudarles …

La serie más bonita: Los Durrell

Disfruté tanto en mi adolescencia leyendo la trilogía de Corfú que ha sido maravilloso descubrir esta serie, Los Durrell. Basada en aquellos libros del naturalista Gerald Durrell con títulos insuperables: “Mi familia  y otros animales“, “Bichos y demás parientes” y “El jardín de los dioses“; la serie recrea la vida de esa madre inglesa que en los años treinta decidió irse con sus cuatro hijos a vivir a la, entonces paradisíaca, isla griega de Corfú. Los libros me hicieron reir tantísimo que son de los pocos que he releído en mi vida. La serie es simple y llanamente deliciosa.  Disponible en Filmin, me parece absolutamente recomendable para reconectarse con la alegría de vivir en esta primavera lluviosa. Divertidísima y llena de amor por la naturaleza y los bichos. No sé cuantas veces voy a volver a verla, seguro que unas cuantas. Os dejo el trailer.  

Honduras: las valientes en peligro de extinción

Este lunes tuve la suerte de poder conocer y escuchar a Laura Zuñiga Cáceres, la hija menor de la llorada Berta Cáceres, en un coloquio organizado por Amnistía Internacional dentro de su campaña dedicada a las valientes defensoras de los derechos humanos que a menudo se juegan la vida en su activismo imprescindible. Me emocionó mucho escucharla. Laura contó como se crió con el activismo en casa: el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras) se fundó hace ahora vienticinco años, cuando ella ni siquiera tenía un año. Creció viendo como su madre Berta al igual que muchas otras personas de su comunidad se dejaban la piel denunciando la agresión a sus pueblos y sobre todo a su entorno natural, los preciosos bosques y selvas hondureños. Laura nos acercó a la historia que han vivido en Honduras. Como desde el movimiento de base fueron construyendo políticamente, avanzando en la compresión de que era necesaria una reforma completa del país, más cuidadosa con las mujeres y los niños y las niñas, con los …

Insomnios cotidianos

Vivo en una calle sin coches, llena de gatos. Con pequeñas casas bajas y humildes, a un lado, y bloques feos y sin balcones al otro. Un trozo de pueblo viejo ahora rodeado de barrios de ricos en Madrid. Esperanza, se llama. La otra tarde falleció mi vecino en su casa, al anochecer, tras noventa años de vida, los últimos sin memoria apenas. Su mujer se había negado a llevarle a una residencia a pesar de lo tremendamente difícil que era cuidarle. “¿Cómo voy a abandonarle ahora si llevamos toda la vida juntos?” me decía ella. Sólo accedió a que fuera a un centro de día unas horas por las mañana, “así al menos puedo hacer la compra y la comida“. El niño, como ella le decía,  salía cada mañana para ir al centro de día en su silla de ruedas y ella le despedía con un beso en los labios. Coincidíamos muchos días, a veces se me saltaban las lágrimas viéndolos. Ahora mis tres vecinas son viudas, la más joven tiene 88 años. Charlamos …

La primera tienda roja

Faltaban pocos días para que cumpliera los once años cuando tuve mi primera regla. La verdad es que me hizo poca gracia. Mi madre dijo que había que celebrarlo y nos llevó a mi hermana y a mi a merendar a una chocolatería. Recuerdo que yo estaba algo enfurruñada: no me apetecía celebrarlo ni hablar del tema, no quería contárselo a nadie. Tardé muchos años en comprender lo rompedor que había sido el detalle de mi madre ofreciéndome una celebración. Ahora pienso que no he sabido agradecérselo todo lo suficiente. En aquellos inicios de los años ochenta celebrar la primera menstruación debía de ser algo inédito. Y sí, mamá: me hiciste un regalo enorme (este y muchísimos otros). Afortunadamente ha dejado de ser un rareza y cada vez son más las mujeres que deciden celebrar la primera menstruación de sus hijas de una u otra manera. Este sábado tuve la suerte de poder participar en una de estas celebraciones: la primera tienda roja de Sofía, que con once años acaba de recibir su menstruación. Su …

Kufungisisa

Kufungisisa en shona significa “pensar demasiado”, de manera enfermiza. Preocuparse, obsesionarse, deprimirse…Una palabra que sintetiza lo que en occidente entendemos como ansiedad o depresión. Para aliviar el Kufungisisa se diseñó el Frienship Bench, una intervención sumamente sencilla: hablar de lo que te pasa con una mujer mayor que sabe escuchar, sin juicios, y que te ayuda a ir resolviendo algunos problemas cotidianos. Primero de forma individual y luego en grupo, mientras van tejiendo bolsos con plásticos reciclados (bolsas de basura, cintas de video…) dando forma a las preciosas ZEE bags con lo que consiguen algunos pequeños ingresos. Tejer, compartir, cantar: cuando lo que han contado es demasiado doloroso espontáneamente comienzan el canto. En grupo con otras madres y abuelas, con los nietos en brazos o a la espalda. Voy introduciendome en la compleja realidad de estas mujeres zimbabuesas poco a poco. No sé bien como no pensar demasiado. Las historias son durísimas. La palabra privilegio se queda pequeña. No sé que decir. (Los árboles aquí son preciosos, inmensos, ¿qué pensarán ellos? ) Para curar kufungisisa …