Libros y cine
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Retrón, de Raúl Gay.

Estos días, dando clases en primero y quinto de Medicina, pienso en como tendría que ser la formación y el aprendizaje de los futuros médicos y médicas. Hay muchas cosas de como está planteada la carrera de Medicina que me parecen erróneas. Una de ellas es que, aunque se supone que los médicos tenemos que trabajar casi siempre en equipo con otros profesionales, en los seis años de carrera, que yo sepa, no se plantea ninguna formación compartida con los estudiantes de enfermería, fisioterapia o psicología, por ejemplo.

Otra es el poco lugar que queda para la reflexión y comprensión de lo que significa la enfermedad o la discapacidad. Tendríamos que encontrar maneras que nadie llegara a licenciarse en medicina sin haberse acercado con respeto, escucha y profundidad a la experiencia de muchos, muchísimos pacientes. En las asignaturas que impartimos, Psicología en primero y Comunicación Clínica en quinto, creamos un espacio para profundizar en esa escucha, aunque siento que nos quedamos cortos.

Este libro de Raul Gay titulado “Retrón. Querer es poder (a veces)” debería ser lectura obligada en Medicina y demás Ciencias de la Salud. Raúl, periodista y diputado en Aragón, se expone y cuenta abiertamente lo que fue su infancia y lo que ha sido su vida sin brazos pero con manos y con unas piernas malformadas. Con admirable humor, con fina ironía, con cariño y con potente crítica. Su recorrido por las consultas médicas, las incontables intervenciones, acompañado de esos padres que se intuyen incondicionales y amorosos. Las burradas que ha escuchado como paciente y la infinidad de veces en que los sanitarios no le escucharon, no le hicieron ni caso, le lastimaron. Aunque lo cuenta con cierta sorna hay partes que duele leerlas.

Nos invita a pensar, a comprender la diversidad que también conlleva esa palabra “discapacidad”. Nos enseña, nos ayuda a crecer. También, aunque dudo fuera esa su intención, nos prepara, para ese día en el que cualquiera de nosotros podemos encontrarnos en una silla de ruedas, mutilados tras un accidente o con una limitación funcional severa. Se nos suele olvidar lo frágiles que somos.

Raúl recientemente ha sido padre, y aunque esa parte no viene en su libro, me ha emocionado mucho leer su testimonio y el de su pareja Elena, en este artículo. Cómo cuido (sin brazos) a mi hija/ Cómo crío a mi hija con una pareja sin brazos. Ese video de Raul porteando a su pequeña en la silla de ruedas es fantástico. Ojalá haya un segundo libro sobre su experiencia como padre.

Lo dicho, recomiendo muchísimo el libro, no sólo  a los futuros sanitarios, también a todos los amantes de la buena lectura.

 

1 comentario

  1. Como de costumbre, Ibone me descubre historias hermosas y llenas de corazón… Sí, los médicos necesitamos aprender más sobre emociones, las propias y las de nuestros pacientes. Si, necesitamos sentirnos vulnerables para acompañar, aceptar y vivir con la vulnerabilidad del otro. Sí, necesitamos tocar más, sentir más, en definitiva SER y VIVIR para poder acompañar a esos seres vivientes y “sintientes” que son nuestros pacientes. Gracias, como siempre, Ibone, Maestra en tantas cosas… Un abrazo!!

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