img_20161208_104406En los primeros instantes del año, el  1 de enero de este 2016, mi perro Cooper salió corriendo monte arriba asustado por los cohetes y petardos que lanzaban en los pueblos más cercanos a donde nos encontrábamos. Esa noche no regresó y al día siguiente tampoco a pesar de que pasamos buena parte del día llamándole mientras recorríamos montes y campos.

El dos de enero amanecí sin él y con una angustia creciente. Cada vez me costaba más controlar mis pensamientos oscuros y miedos. ¿Y si no aparecía?¿Y si se había enganchado su correa en algún lugar y no podía moverse?¿Qué haría yo sin él?¿Estaría sufriendo? Intentaba no echar leña a la hoguera de mis pensamientos mientras me invadía el miedo a la soledad.

img_20161208_153741Horas después le vi venir hacia mí, corriendo monte abajo a la velocidad del rayo, y allí nos abrazamos como dos locos de júbilo entre el barro, la lluvia y mis lágrimas. No hay como perder algo o alguien y luego recuperarlo para saborear felicidad. Cooper querido, mi perro miedoso y juguetón, mi compañero más fiel.

2016 ha sido para mí difícil en lo íntimo. Ahora que recuerdo como empezó veo que ha tenido mucho de esos dos primeros días y noches. Vagar sola con miedo a perder relaciones, personas, o vínculos con lugares queridos. Algunos  esfuerzos son difíciles de  reconocer y nombrar. Sostener y cuidar vínculos con gente querida que se van desmoronando en este mundo de prisa y tránsitos. Aceptar los noes, vivir con la angustia, tolerar la tristeza de la pérdida. Esperar la alegría y celebrar sus primeros destellos como se celebra los primeros rayos de luz del amanecer tras una larga noche de invierno.  A veces vivir me resulta demasiado difícil, casi tanto como aceptar el final de la infancia o de la crianza.

img_20161208_122719Y pese a ello, tanto que agradecer y celebrar. An attitude of gratitude, como me recuerda mi amiga Helena. Cultivar la gratitud, como escribe Tatiana. El precioso milagro de seguir viva. Algunos de los momentos más preciosos que viví este año brillan en la distancia: jugando con los bebés refugiados sirios en Grecia, los paseos en los bosques otoñales canadienses, el recuentro con una amiga muy querida, la caótica y emocionante mudanza a mi nueva casita…

Gratitud. A los que aman. A los que seguís este blog, a los que me escribís y comentáis, a los que enviáis amor y luz en la distancia, a las que seguís tejiendo redes de madres y comadres, a mis alumnas. A Cooper, por regresar.

A Leonard Cohen, you got me singing, the Hallelujah hymn

Feliz 2017

Para Lola Molina, deseando que encuentre a su perrita Chuche

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0 comentarios en “Hallelujah”

  1. Hola. Leo «el final de la infancia» y se me retuerce el corazón, y eso que mi niño menor tiene 1 año. Creo que voy a elaborar la lista de esas cosas que ahora no me dejan hacer, para qué me falta el tiempo, para no quedar desolada después que ellos crezcan. Sobre todo el temor de mis errores y defectos me arrasa.

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