HipMama OriginalUn niño de cuatro años que lleva todo el día jugando disfrazado de hombre araña. Cae la tarde y ya cansado le pide a su madre que le coja en brazos y conforme lo hace se engancha al pecho (probablemente lo haya pedido al verle aparecer a ella semi desnuda). Está cansado, está feliz, tiene sueño, mama del lado izquierdo mientras acaricia el pezón derecho. Qué gusto, qué rica, qué sueño.

Mamá jugando se pone la máscara del disfraz del hijo y entonces sucede: mira a la cámara mientras con un brazo sostiene al hijo y con la otra mano acaricia su pie. La sombra es única y tal vez por eso la artista Ana Alvarez Errecalde ha decidido titular la imagen así: Simbiosis.

Seguramente no sucedió así, pero a mi me gusta la foto y me gusta imaginarme los momentos previos, el olor de ese atardecer, los pensamientos de ese niño antes de caer dormido o seguir jugando, la fuerza de ese brazo oculto en la imagen que sostiene al niño, la gota de leche que fluye con la caricia, la caída del pie que no vemos tal vez sobre una nalga.

Me gusta quedarme en el título mientras observo y compruebo que, efectivamente, todo ahí es simbiosis.

La madre artista difunde su obra. Lo que ella quiso decir tal vez tenga poco que ver con lo que yo percibo, pero eso creo que da igual, es arte y a mi me conmueve.  La obra cruza los mares y otra madre, esta vez editora de una revista independiente, Hip Mama, decide ponerla en portada.  Lo anuncian en su libro de la cara, también conocido como Facebook, y ahí la imagen es censurada. A alguien, probablemente a ¿varias?¿muchos? les resulta ofensiva. La imagen es censurada y la revista tal vez no llegue a los kioskos.
Hip Mama Red DotLa autora reflexiona y modifica la imagen. «Aquí no hay supermadres» añade. Qué bueno. Y reflexiona:

 «Para mí era una solución porque funciona como un punto de alarma sobre la situación de enfermedad de doble moral que sufre la sociedad (especialmente la norte americana que tiene un montón de prejuicios en torno a la lactancia). Preferí que la imagen estuviese «intervenida» (prefiero usar esta palabra a censurada) porque permite lugar al diálogo y a dar visibilidad a lo que me importa «

Me detengo en la imagen retocada. Ya no me parece que el niño sueñe, ahora siento en ellos todo el peso de esa mirada terrible, que censura los abrazos y las simbiosis. Esa mirada cargada de prejuicios que critica a las madres que no juzgan los deseos de sus hijos e hijas, que les colman de placeres. Me impacta. Ahora la madre enmascarada me  mira desafiante, y es todas las madres, las que se esconden y las que no lo hacen, las que abrazan a pesar de todo, las que sostienen, las criticadas y las juzgadas, las que aman.

Las palabras de Ana Alvarez Errecalde me parecen magistrales, verdaderas:

“La violencia hacia las mujeres se inicia con la represión de su sexualidad, la apropiación de sus partos, la interferencia en todos los ciclos vitales y la creación de roles manipulados. Una madre negada negará a sus hijos su cuerpo y su presencia, de modo que todos terminan conformándose a una sociedad desatendida, no amada, desnutrida”.

 

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33 comentarios en “Simbiosis censurada”

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