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Intimos desastres

Escribo, sobretodo, para mí. A veces me asalta la duda y me pregunto entonces si escribo para otros o para lograr algún tipo de reconocimiento. Como decía García Márquez, que escribía para que sus amigos le quisieran más, o aún más. Pero no, cuando veo mis cuadernos apilados sé que yo no escribo para eso. Tal vez para quererme yo más. Sí, eso puede ser. Cuando me leo siento cierta empatía hacia mis miserias que me hace más sencillo el caminar. Íntimos desastres o desastres íntimos. Quién sabe. Cuidar lo importante cuando parece insignificante. Tropezar. Despacio caminar. Hay algo desnudo en algún lugar, una pequeña verdad. Cierta y tímida pero verdad al fin y al cabo. Como esas certezas que te alcanzan al caminar. Podrías decir lo que piensas. Podrías caer mal, muy mal. Apresar la verdad. ¿Apresar? Experimenta. Adivina. Juega Mientras buscas a Otoño, ausente.

Diciembres

Actitud = Gratitud (dice mi amiga Helena Eyimi).       2014 ha sido para mi un año muy hermoso. He abrazado muchos árboles, he acariciado la tierra, he plantado, he caminado, he abrazado, he escrito, he amado, mucho más que los años anteriores…He frenado el activismo y creo que he podido escucharme mejor. Pero claro, también he dejado de atender a gente para mi importante y querida, de estar presente en algunos lugares significativos, no he respondido muchas llamadas y mensajes… Y ahora, el último día del año, pensando en todo ello, me doy cuenta de que simplemente es imposible. De que hay mucha gente a la que aprecio y quiero y con la que me gustaría tener un contacto más fluido o cercano, pero todo no cabe. Estas herramientas tecnológicas nos hacen pensar que si se puede, tener mil amig@s y hasta contactar inmediatamente con tod@s. No es cierto. No se pueden cuidar tantas relaciones. Mi amiga Maqui me dió hace algun tiempo un buen consejo, dijo algo así: “tienes que aceptar que decepcionar a …

Me fui

Hace unos meses, a principios de este 2014, dejé mi trabajo como psiquiatra en la sanidad pública, después de más de 19 años trabajando en la misma. Fue una decisión difícil para mi, dolorosa, lo pasé mal. Poco tiempo después me pidieron que escribiera el editorial para un numéro de la revista Mujeres y Salud dedicado de forma monográfica a la Salud Mental. Escribí entonces este texto que ahora comparto aquí explicando las razones. LOCA(S) Me fui. Hace pocos meses dejé el hospital público donde trabajaba como psiquiatra desde hacía 9 años. Me impulsó sobre todo la intuición de que si seguía allí iba a enfermar. Salí por la puerta de atrás, casi a escondidas, en medio de una profunda crisis profesional. Me siento traumatizada por el mal-trato y la violencia que he percibido y que a veces he ejercido yo misma en las urgencias psiquiátricas. Atendiendo malamente a montañas de pacientes con un alto sufrimiento (casi siempre por rupturas afectivas) al que desde lo público ya casi sólo se responde con más y más …

El brillo de la vida

“Yo me dedico  a dar cariño que es lo que realmente mueve el mundo” Lola Ruiz Barrionuevo Estaba muy ilusionada con el encuentro: en varias ocasiones se ofreció para colaborar en lo que hiciera falta. Su participación se iba a centrar en contar la experiencia de los grupos de apoyo al duelo perinatal en Vía láctea, que llevaba junto con María Jesús Blázquez. Además durante el último año Lola se había hecho especialmente cargo de las reuniones semanales de apoyo a la lactancia, y casi siempre nos enviaba a continuación una deliciosa crónica a todas las socias de Vía Láctea: “hoy en la casa” (en referencia a Casa de la Mujer de Zaragoza). Lola Ruiz Barrionuevo nos dejó el mismo día en que daba comienzo nuestro encuentro Jaca en Lozoya. Dos días antes todavía hablábamos con ella de los preparativos para el viaje, y de a quien podría traer en su coche además de a sus dos hijas. Ella iba a compartir con nosotras sus experiencias acompañando a las madres que pierden a sus bebés …

La vida mientras tanto

No sé cómo llegó hasta mis manos aquella imagen. Una fotografía de cinco niños durmiendo juntos en una misma cama bajo un ventanuco cubiertos con una colcha de colores. Debían oscilar entre los siete y los doce años, no parecían hermanos. La pared también estaba pintada en algún tono oscuro. Era una postal, al dorso venía el nombre del fotógrafo que creo recordar era francés. Me gustaba tanto que la usé de forro en varias de mis carpetas clasificadoras cuando era estudiante: fue pasando y así sobreviviendo un curso tras otro. El caso es que estas vacaciones esa imagen ha vuelto a mi mente con fuerza. Esos niños y niñas durmiendo juntos plácidamente bajo la misma colcha y el sol entrando por la ventana. Pasamos unos días en Ifre, en el encuentro de Jaca. La segunda mañana los chavales dijeron que se iban a la playa, y yo decidí acompañarles. Eran once niños y niñas, entre los dos y los quince años. Bajaban a paso rápido por el camino, a ratos acortando campo a través. …

Revoluciones íntimas

Para mi esta ha sido una de las mejores noticia del año 2012: el senado pide que los recién nacidos puedan estar con un familiar en la UCI. Cuanta energía hemos dedicado a esta lucha muchísimas madres y padres, durante tantísimos años. Puedo contar mi historia: mi segundo hijo pasó sus doce primeros días en la UCI. Tuvo que pasar una semana antes de que se me permitiera cogerlo en brazos. Luego, me permitían pasar “cada tres horas”. El problema es que cuando te pasa a ti recíen parida estás en tal estado de shock que te resulta muy difícil reclamar nada, y más aún si no tienes información suficiente al respecto porque nunca se te ocurrió que te podrías ver en semejante situación. Lo que me pasó a mi fue que cuando en aquel puerperio, una vez en casa, allá por el año 1998, me puse a investigar como psiquiatra infantil que secuelas podría dejar la hospitalización de los recién nacidos sin sus madres y padres me encontré con que el tema ya estaba …

Elijo sonreír

“Happiness is a choice“: la felicidad es una elección, me dice mi amigo Zak. “Y yo elijo sonreir” añade. Zak es africano y pasó catorce años cruzando Africa a pie, de país en país, sin pasaporte, dejó atrás su país siendo aun un chaval. Llegó en patera hace unos años y aquí sigue, regalando sonrisas a diario en la puerta de un supermercado madrileño. Los vecinos del barrio apenas nos conocemos entre nosotros, pero él nos conoce a casi todos  y nos va contando las pequeñas historias de los demás. Probablemente sea una de las personas más queridas del barrio. Sostiene Zak que esto no es una crisis y que los europeos no sabemos apreciar lo que tenemos, ni sabemos lo que decimos. Que cómo podemos hablar de crisis si apenas conocemos lo que es el sufrimiento, el horror de la guerra, el hambre, la miseria y la enfermedad. Le escucho después de salir de otra de esas charlas en el centro público donde estudian mis hijos. La profesora nos ha explicado a los padres con …