
La semana pasada he estado en México participando en la IV Conferencia de la Declaración de Casablanca, una red internacional de personas y entidades que trabajamos por la abolición universal de la gestación subrogada. Para que se entienda mejor: trabajando para que se prohíba en todo el mundo la compraventa de recién nacidos y la explotación reproductiva de las mujeres.
Había una razón importante para que este congreso se celebrara en México: el país se ha convertido es uno de los destinos favoritos de los compradores de bebés por lo “asequible” que resulta. O sea, por lo barato que sale conseguir un recién nacido gestado por una mujer muy pobre con frecuencia racializada y probablemente víctima de violencia de género. Algo que vienen denunciando las asociaciones feministas abolicionistas mexicanas desde hace años.
Coincidiendo con la conferencia se celebró un foro en el Congreso de la Unión, a propuesta del Partido del Trabajo, con el fin de impulsar una propuesta de ley que tipifique la gestación subrogada como delito de trata de seres humanos. Me gustó especialmente escuchar a las diputadas feministas Patricia Olamendi y Magdalena Núñez que llevan años trabajando en este sentido. La propuesta viene avalada por más de cien asociaciones feministas, que contaron en el evento detalles de la violencia extrema que sufren estas mujeres.
Lo que más me ha gustado de este viaje ha sido conocer a parte de los integrantes de la Declaración de Casablanca, y muy especialmente a Olivia Maurel, nacida por subrogación y activista entregada en la lucha por la abolición. No tengo palabras para describir la admiración que me produce esta mujer.
Lo más duro: conocer y escuchar a profesionales sanitarios que trabajan en hospitales donde se atiende la gestación subrogada. Oírles contar la situación de vulnerabilidad máxima de las gestantes y los bebés. Como muchas dan a luz prematuramente, y en muchos casos los compradores del bebé no están ahí durante el ingreso en UCI neonatal de los bebés. Grandes prematuros sin madre, sin leche materna, sin visitas, y profesionales atendiéndoles con un dolor enorme por toda la situación. Algunos compradores incluso declinan hacerse cargo de los bebés tras el nacimiento prematuro o con problemas graves de salud.
Por no hablar de los casos en los que se piensa el bebé ha ido a parar a redes que trafican con órganos o a explotación sexual.
Urge abolir la gestación subrogada, que es violencia obstétrica y de género extrema, y pensar en como apoyar a las miles de personas así concebidas y gestadas. Los bebés no se venden, no se compran, no se regalan. Basta ya de romantizar esta forma moderna de trata disfrazandola de altruismo o generosidad.
Os dejo algunas fotos abajo, y estos enlaces a noticias en prensa:
- Advierten especialistas que México se está volviendo «el mercado más barato de vientres de alquiler».
- México, mercado “barato” de vientres: exigen declarar la maternidad subrogada como trata de personas.
- Maternidad subrogada: el impacto neurológico y emocional de separar a la madre del recién nacido.
- Anuncian propuesta para castigar la maternidad subrogada como trata de personas.
- IV Conferencia Internacional de Casablanca para la abolición universal de la Maternidad Subrogada (MS).
