
Desde que me enteré, me ha fascinado el asunto de los microquimerismos. Como algunas células madre pasan de la madre al bebé y del bebé a la madre durante el embarazo y la lactancia (1). Inicialmente se puso el foco en las células madre que pasaban del bebé a la madre desde fases tempranas del embarazo (el inicio parece situarse entre la semana 4 y 6). Significa eso que todas las madres llevamos en nosotras algunas células de nuestros hijos. Esas células se instalan en diversos lugares de nuestro cuerpo, incluso nuestro cerebro. No se sabe bien porqué ni para qué, pero tiene muchas implicaciones a nivel del sistema inmunitario para ambas partes.
Por lo visto, estas células madre del bebé pueden ayudar en la reparación de los tejidos maternos cuando están dañados. Uno de los aspectos más fascinantes es que se han encontrado cantidades altas de esas células en las cicatrices de las cesáreas, tanto en la piel como en el útero. Como si esas células madre de nuestros bebés tuvieran el objetivo de ayudarnos a cicatrizar las heridas del parto, con el fin último de lograr que las madres estemos bien (2).
En la otra dirección, comprobando como hay células madre y linfocitos de la madre que pasan al bebé, en embarazo y sobre todo en lactancia, se ha seguido el rastro a estas células y ahora se sabe que también pasan al bebé células de la abuela materna. Incluso células de los hermanos anteriores, que tras haber pasado a la madre vuelven a pasar al siguiente hijo o hija (3). Es decir, hay todo un cambalache intergeneracional de células en el linaje materno. Se investiga ahora hasta qué punto los microquimerismos están implicados en la fisiopatología de la eclampsia o de otras patologías incluido el cáncer.
Fascinante e importante. Sobre todo cuando aun hay gente que para defender la gestación subrogada dicen que si el embarazo no es con un óvulo propio de la gestante el bebé no es genéticamente suyo. Claramente eso no se sostiene a día de hoy. Probablemente todos los humanos llevemos células de nuestras madres y abuelas maternas, y a veces de nuestros hermanos mayores, en nuestro cuerpo. Seguiremos informando.
Referencias:
1. Cómitre-Mariano B, Martínez-García M, García-Gálvez B, Paternina-Die M, Desco M, Carmona S, Gómez-Gaviro MV. Feto-maternal microchimerism: Memories from pregnancy. iScience. 2021 Dec 29;25(1):103664. doi: 10.1016/j.isci.2021.103664. PMID: 35072002; PMCID: PMC8762399.
2. Mahmood U, O’Donoghue K. Microchimeric fetal cells play a role in maternal wound healing after pregnancy. Chimerism. 2014;5(2):40-52. doi: 10.4161/chim.28746. PMID: 24717775; PMCID: PMC4199806.
3. Malinská N, Grobárová V, Knížková K, Černý J. Maternal-Fetal Microchimerism: Impacts on Offspring’s Immune Development and Transgenerational Immune Memory Transfer. Physiol Res. 2024 Jul 17;73(3):315-332. doi: 10.33549/physiolres.935296. PMID: 39027950; PMCID: PMC11299782. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39027950/
