Violencia Obstétrica: Carta abierta a la Organización Médica Colegial

Estimados Sres.:

Como médica colegiada por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) me veo en la obligación de responder a la desafortunada nota de prensa que publicaron el pasado 12 de julio en relación al concepto de violencia obstétrica.

Como psiquiatra, llevo más de veinte años atendiendo a madres, bebés, niños y familias que han sufrido partos traumáticos. En estos cuatro lustros he podido profundizar en la clínica y tratamiento del trastorno de estrés postraumático tras el parto, así como en otras secuelas de la violencia obstétrica, entre las que también hay que nombrar el dolor y trauma vicario de las profesionales que la presencian o se ven obligadas a ejercerla. He escuchado y atendido a miles de madres, tanto en la red pública como de forma voluntaria y/o privada, y a cientos de padres, así como a numerosos profesionales sanitarios. Además, he investigado, escrito, difundido y publicado al respecto, y actualmente colaboro con la Organización Mundial de la Salud en la elaboración de las nuevas recomendaciones de atención al posparto, así como en un proyecto de la Unión Europea dedicado a investigar en torno al parto traumático (Cost Action Devotion 18211 https://www.ca18211.eu/).

He releído varias veces su nota de prensa y, sinceramente, me parece falta de rigor y fundamento, alejada de la realidad y, en resumen, muy lamentable.  Necesito pedirles que se apliquen el cuento, en lo referente a estos puntos:

  • Señalan que “rechazan y consideran desafortunado el concepto de violencia obstétrica y piden evitar su uso”. Les ruego lean los informes de Naciones Unidas (1) y la OMS (2) al respecto para comprender que el maltrato y el abuso a las mujeres en el parto (más conocidos como violencia obstétrica) no son algo alejado de la realidad asistencial, sino, como OMS y ONU han señalado, un problema generalizado y global. Les animo también a leer algunas de las principales investigaciones científicas al respecto que encontrarán al final de esta misiva.
  • Ustedes piden que “el Gobierno cuente con el asesoramiento de los profesionales y de las organizaciones que los representan”. Les pido lo mismo. Hubiera estado muy bien que ustedes hubieran consultado primero a los profesionales médicos colegiados en la misma organización que pretenden representar. Somos muchos los médicos colegiados que conocemos a fondo la violencia obstétrica, sé bien de lo que hablo. Tal vez no haya muchos obstetras (aunque los hay, y muy valientes) pero si preguntan a psiquiatras, pediatras o médicos de familia, es probable que encuentren muchos más, porque estamos más acostumbrados a ver las consecuencias de la violencia obstétrica a medio y largo plazo en la salud de madres y bebés. Las secuelas de la violencia obstétrica son sobre todo de tipo psiquiátrico, como el TEPT posparto (cuyo principal agente etiológico es el maltrato y la falta de cuidados emocionales durante el parto). Los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico también conocen bien las secuelas físicas del trauma innecesario en el periné típicas de la violencia obstétrica.
  • Expresan su preocupación “por la creación de innecesarias alarmas sociales que contribuyen a erosionar la necesaria confianza médico-paciente”. A mí y a muchas compañeras médicas nos parece que lo preocupante es su negacionismo de la violencia obstétrica, dado que ni siquiera se han molestado en investigar o consultar a expertas. Que afirmen que eso erosiona la confianza médico-paciente, cuando es justo al revés, es precisamente su falta de escucha a las madres víctimas de esta violencia lo que erosiona aún más la confianza de las mujeres en los profesionales que atienden los partos, ejemplifica hasta qué punto se hayan alejados de la realidad de miles de madres y familias. Su negacionismo obstaculiza la mejora de la atención al parto, así como la atención efectiva a todas las víctimas.
  • Señalan que el concepto de violencia obstétrica “no se ajusta a la realidad de la asistencia al embarazo, parto y posparto en nuestro país”. Estaría bien saber en qué se basan para hacer esas afirmaciones, cuando las investigaciones más recientes en nuestro país precisamente confirman que es una realidad altamente presente y Naciones Unidas ha condenado a España por violencia obstétrica en esta sentencia (3) en la que insta -entre otras cosas- a nuestro país a formar a los profesionales para erradicar este problema. Son precisamente sus afirmaciones carentes de cualquier evidencia científica las que más preocupan a muchas ciudadanas y profesionales médicas.
  • Dicen que se adhieren “al posicionamiento emitido por la comunidad científica, en el que los profesionales rechazan el término de “violencia obstétrica”. Sería interesante saber a qué posicionamiento se refieren ya que no lo he podido encontrar.
  • Ustedes piden prudencia, rigor, y respeto; yo les pido exactamente lo mismo. Les ruego no emitan comunicados en nombre de los médicos colegiados negando realidades que algunos de nosotros tristemente conocemos demasiado bien. No imagino al COGM emitiendo un comunicado negando que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer. Negar que el maltrato y el abuso en el parto existen y generan patologías en las mujeres como el TEPT posparto sitúa a la Organización Médica Colegial fuera de la evidencia científica y rigurosidad médica que pretenden y deben defender y fomentar.
  • Se refieren a las actuaciones de “profesionales que trabajan bajo los principios del rigor científico y de la ética médica”. Si de verdad quieren contribuir a ayudar a estos profesionales fomenten la formación continuada, defiendan los protocolos basados en la evidencia científica y garanticen la implementación de las recomendaciones de la OMS y la EAPN, especialmente en lo referente a la transparencia de los indicadores de la atención obstétrica, de manera que con las cifras y datos en la mano las usuarias puedan tener acceso a la atención de calidad que toda embarazada merece.

Si desean acercarse a esta realidad, conocer las patologías y el sufrimiento derivados de la violencia obstétrica, y contribuir a su erradicación pueden contar con mi experiencia y conocimiento.

Atentamente,

Dra. Ibone Olza

Médica Colegiada ICOMEM num 28501211

Doctora en Medicina, Especialista en Psiquiatría

Principales REFERENCIAS:

  1. Informe de la relatora de Naciones Unidas sobre violencia obstétrica. Ref: Simonovic D. A human rights-based approach to mistreatment and violence against women in reproductive health services with a focus on childbirth and obstetric violence : 2019 /07/11.
  2. Informe OMS sobre maltrato y abuso en el parto. Ref:
    1. Bohren MA, Mehrtash H, Fawole B, Maung TM, Balde MD, Maya E, Thwin SS, Aderoba AK, Vogel JP, Irinyenikan TA, Adeyanju AO, Mon NO, Adu-Bonsaffoh K, Landoulsi S, Guure C, Adanu R, Diallo BA, Gülmezoglu AM, Soumah AM, Sall AO, Tunçalp Ö. How women are treated during facility-based childbirth in four countries: a cross-sectional study with labour observations and community-based surveys. Lancet. 2019 Nov 9;394(10210):1750-1763.
    2. Williams CR, Belizán JM. Mistreatment during childbirth. Lancet. 2020 Sep 19;396(10254):817.
    3. Bohren MA, Vogel JP, Hunter EC, Lutsiv O, Makh SK, Souza JP, Aguiar C, Saraiva Coneglian F, Diniz AL, Tunçalp Ö, Javadi D, Oladapo OT, Khosla R, Hindin MJ, Gülmezoglu AM. The Mistreatment of Women during Childbirth in Health Facilities Globally: A Mixed-Methods Systematic Review. PLoS Med. 2015 Jun 30;12(6):e1001847
  3. Sentencia CEDAW: España necesita combatir la violencia obstétrica.

Principales estudios sobre violencia obstétrica y TEPT posparto:

PRINCIPALES ESTUDIOS SOBRE VIOLENCIA OBSTETRICA EN ESPAÑA:

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21 comentarios en “Violencia Obstétrica: Carta abierta a la Organización Médica Colegial”

    1. GRACIAS! El principal problema creo que está tan normalizado por quienes lo practican y niegan que no lo perciben como violencia. No hay mayor ciego que quien no quiere ver. Gracias de nuevo, cuánta falta hacen divulgación y declaraciones de este tipo.

  1. Cristina Pellicer

    El activismo es esto.
    Que precio tiene? Echen cuentas en toda su extensión.
    Gracias Ibone y gracias profesionales que cada día visibilizan.

  2. Fernanda González

    Ibone, tu valentía y tus conocimientos nos transmiten fuerzas para seguir alzando la voz en muchos ámbitos, dentro y fuera de España. GRACIAS!!!

  3. Gracias Ibone por seguir visibilizando activamente, las malas prácticas y los abusos en torno a la asistencia del nacimiento.
    La evidencia es clara al respecto y me cuesta tanto entender que sigamos negando/normalizando la violencia que tanto mal hace a las madres, sus hij@s y su familia.
    A seguir mostrando!!!

  4. Soy Doctora en Psicología. Yo sufrí violencia obstétrica en mi primer parto. Por
    Resumir muchísimo todo iba mal y el ginecólogo se negaba a hacer cesárea hasta que el ph en sangre de mi pequeña era de 6,8 (patológico). Entonces tuvo que hacerme una cesárea de urgencias a vida, muerte o daño cerebral para mi hija. Nunca volví a ver al ginecólogo. En una semana que estuve ingresada, porque tuve una psicosis posparto por el trauma, jamas se dignó a aparece por la habitación a explicar nada. ESO SE LLAMA VIOLENCIA OBSTETRICA. Si el colegio de médico lo niega no sabe lo que es un parto, un bebé y una mamá a punto de dar a luz.
    Gracias Ibone por darnos voz.

  5. Gracias Ibone, resulta desconcertante que se niegue algo en lo que muchas vivimos inmersas, como profesionales, madres y amiga de otras madres. A día de hoy es como negar que la tierra es redonda. Ojalá algún día tu valentia no sea tan necesaria. Un abrazo

  6. Gracias, Ibone, por decir en voz alta algo que ocurre con demasiada frecuencia, que implica violencia obstétrica, y en este caso se niega por quienes la practican. Tanto si se dan cuenta como si no, es una realidad manifiesta.

  7. Yo soy ginecóloga. He dedicado mi vida personal y profesional a que las mujeres sean las protagonistas de su Salud sexual y reproductiva. Comparto totalmente la reflexión de Ibone y su valentía. Solo agradecer sus reflexiones y su compromiso . Y decir que los colegios profesionales no me representan ni a mi ni a otras muchas profesionales que acompañamos a las mujeres en su salud.

  8. Excelente Ibone!!! La negación y la distorsión de la información es un acto iatrogénico y anti ético.
    Que se sumen las voces de las mujeres que transitaron la triste experiencia del sufrimiento por violencia obstétrica. A practicar la escucha activa Organización Médica Colegial, se sorprenderán de tan maravillosa herramienta de trabajo.
    Con respeto y mucho cariño
    Abrazo!!!

  9. Querida Ibone: soy ginecologa,y la verdad,alucinada me dejas. Gracias por tu interés en el embarazo y el parto. Creo sinceramente que deberias hacer la especialidad de Obstetricia y Ginecologia y luego,nos lo vuelves a contar esto mismo. A ver como lo ves. Porque te falta un pelin la visión desde el otro lado,que tambien existe,y es lo justo para opinar.Muy sinceramente te lo digo. Un saludo.

    1. Buenos días, no soy médico ni nada que se le parezca pero soy mujer. 40 años con lo que significa la cantidad de revisiones que me he hecho. La violencia obstétrica existe, es real. Incluso en visitas de rutina. Quizá tú eres una excelente profesional y muy respetuosa, pero te aeguro que no tod@s son así. Esto es como cuando los hombres dicen que no generalicemos. Pues eso

    2. Yo sí soy médica, Ana. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, he rotado más de un mes por ginecología y obstetricia, y he sido testigo de violencia obstétrica (aunque entonces no sabía ni lo que era). Trabajo como pediatra y puedo constatar de que cada criatura que reviso, al menos una de cada dos madres me cuentan episodios compatibles con violencia obstétrica. Sé la presión a la que estáis sometidos los ginecólogos y ginecólogas… Y sinceramente, si de vez en cuando os pusiérais un poquito del otro lado, del lado de las mujeres a las que atendéis, creo que sería mejor tanto para ellas como para vosotr@s… Y estoy segura de que muchos compañeros ginecólogos y ginecólogas que trabajan por el parto respetado, y que han sido capaces de detectar en sí mism@s esa violencia, te lo podrán decir igual. A mí me costó aceptar que yo ejercía violencia sobre mis pacientes: Cuando no les dejaba hablar, cuando no respetaba sus opiniones, creencias y deseos, cuando les imponía mi visión de salud… Y es así, los profesionales sanitarios tenemos una posición de poder, y como dirían en Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Repensar las relaciones con los pacientes (o usuarias, te recuerdo que la mayoría de mujeres embarazadas NO son pacientes, pues están viviendo un proceso fisiológico que debería ser respetado), es parte de esa responsabilidad.

    3. Hola Ana! yo soy matrona y solo decirte que siento que te haya sentado mal la carta de Ibone, pero sin ser obstetra, creo que no le sobra una coma. Yo sí que puedo hablar desde el lado que tú le solicitas, y aseguro sin titubear que lo ocurre en los muchos paritorios de este país es de vergüenza. Y no verlo es querer estar ciego…
      Yo sí que alucino con tantas ginecólogas y matronas negando la mayor, y sintiéndose ofendidas por este término de violencia obstétrica…cuando es algo que sucede día tras día y que no querer reconocerlo, no hace más que perpetuarlo. Muy sinceramente te lo digo yo también. Un saludo.

  10. MARÍA ASUNCIÓN

    Felicitaciones Ibone por tu valiente y documentada carta. Es asombroso observar aún el negacionismo de un sector de los/las profesionales. Me pregunto si han escuchado alguna vez el sentir de las mujeres a las que asisten. Y es lamentable éticamente e indignante que los colegios profesionales se atrevan a hacer afirmaciones en representación de los colegiados y colegiadas sin haberles consultado previamente. En este caso, además, muestran una ignorancia y falta de rigor que debería avergonzarles, porque quienes hemos investigado y trabajado clínicamente con las mujeres sabemos desde hace decenas de años el sufrimiento que para muchas ha significado la violencia vivida en el parto.
    Saludos y a seguir denunciando…

  11. De acuerdo en lo fundamental y subscribo la carta.

    Como he dicho en otro lugar, para saber de qué estamos hablando es necesario concretar qué entendemos por “violencia obstétrica” (VO). No (o no solo) desde enfoques político/ideológicos/partidistas, legítimos como puedan ser, sino desde las formas reales en que se están cubriendo las necesidades asistenciales de las personas en este ámbito, y la forma en que éstas las reciben. Acotadas, entre otras, la definición, naturaleza, modalidades y condicionantes de tal violencia, podemos entrar a analizar situaciones y proponer actuaciones de mejora asistencial.

    Convendremos en que esta es la forma racional de abordar el asunto. Es decir, partiendo de la realidad, del día a día asistencial. “De abajo hacia arriba”, podríamos decir.

    En su nota de prensa, el CGCOM niega a la mayor, desde las elevadas alturas de una cúpula corporativa cada vez más alejada de realidades asistenciales. No existe eso, viene a decir. Y si existe, es por el bien de la mujer: “los procedimientos obstétricos que puedan considerarse excesivos e inapropiados serían, en todo caso, acciones basadas en el principio de beneficencia, que buscarían lo mejor para la mujer” (sic).

    Preciso es recordar unos y saber otros que OMC (Organización Médica Colegial) somos TODOS/AS los médicos colegiados, no solo los dirigentes colegiales provinciales (ICOM) y nacionales (CGCOM). Que es derecho y responsabilidad de TODOS corregir posibles actuaciones erróneas corporativas. Y que los dirigentes nacionales no pueden presumir de una legítima, auténtica representatividad democrática de los médicos españoles, puesto que no han sido elegidos en votación universal. No que no tengan cierta carta de naturaleza de representantes, que la tienen, sino que no gozan de la legitimidad democrática de haber sido elegidos por los colegiados.

    Con demasiada frecuencia, altos, demasiado altos dirigentes y bajos, demasiado (a veces) “bajos” colegiados lo olvidamos. Para no hablar de mass media y población. Algunos de los primeros, impartiendo a cada vuelta sabiduría, moralidad, juicio y sentencias sobre asuntos en los que, efectivamente, no se han asesorado debidamente con profesionales y población REALES, pretenden, tales altos dirigentes, arrogarse desde el “Nosotros, La Profesión Médica” un tipo de autoridad y de representatividad democrática directa que no tienen.

    Puede que haya también algo de esto en este asunto de la VO. Permítaseme compartir en este espacio de nuestra colega, la Dra. Olza, 2 enlaces que creo de interés para sus visitantes.

    El primero versa sobre la defensa de derechos y libertades amenazados, que incluyen la libertad de conciencia y de prescripción del médico; la autonomía de las personas en asuntos que incumben a su salud, y la libertad de opinión y de expresión de todos, profesionales y ciudadanía. El ataque a gran escala se inició desde las altas instancias de la colegiatura contra el ejercicio médico no convencional. Parafraseando a Niemöller, a muchos colegas no les importó, no eran naturistas ni homeópatas. Después se llevaron (pretenden llevarse) a todo médico que se salga del tiesto de la “evidencia científica”. Es decir, en torno al 80% del ejercicio médico convencional actual. En el punto de mira negacionistas, alarmistas… y, ya puestos, afectados y denunciantes de la VO. Cuando, como refería el autor citado, vayan a por el/la último/a médico despreocupado/a porque él/ella “no-yo-no”, entonces ya no habrá quien le defienda.

    El segundo enlace lleva a la reciente publicación de un libro que me honra epilogar. Un brote verde en el páramo prevalente de pasotismo, pasividad y sometimiento sanitarios, en términos de realidades asistenciales a pie de consulta diaria, de formación en la autogestión de la salud individual, familiar y grupal, y de autonomía en las decisiones sanitarias de personas libres, informadas y responsables.
    https://www.medicosnaturistas.es/pagar-para-que-te-eliminen/
    https://icariaeditorial.com/novedades/4710-gestacion-nacimiento-y-crianza-desde-el-sur-9788418826146.html

    Perdón por la extensión.
    Marino Rodrigo

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