politicosCuando veo debatir a estos dos hombres tan aparentemente contentos de conocerse a sí mismos y tan deseosos de responder preguntas en la tele, me entran ganas de plantearles las siguientes cuestiones:
¿Qué experiencia(s) tienen cuidando? ¿Tienen hijos pequeños, abuelos o padres mayores, o familiares cercanos y queridos con algún tipo de enfermedad crónica o discapacidad significativa? ¿Saben lo que es pasar noches en vela vigilando la temperatura de un hijo pequeño enfermo o la respiración de una anciana moribunda? ¿Saben bañar a un bebé o cocinar y dar de comer a un discapacitado psíquico? ¿Alguna vez han cambiado pañales a personas mayores?¿A qué han renunciado o renunciarían por cuidar a un ser querido?
Como políticos, ¿cómo piensan compatibilizar su trabajo con los cuidados de sus seres queridos? ¿Se plantean pagar por los cuidados? ¿Cómo valoran a las personas que realizan habitualmente esos cuidados? ¿Consideran que una hora cuidando a un pequeño que tenga autismo o cambiando el pañal a una anciana con demencia debe pagarse mejor o peor que una hora como diputado o tertuliano?
Si ocupando un puesto de poder, son padres o un familiar suyo enferma gravemente ¿qué priorizarán? Si durante el embarazo les comunican que su futuro hijo o hija va a tener una discapacidad severa ¿cómo creen que reaccionarán?
Por otra parte, si llegan al poder ¿cómo piensan cuidarse a sí mismos?
PD: Agradeceré las respuestas, tengo algunas preguntas más que haré en otro post

Si te gusta, comparte

Share on facebook
Share on twitter
AVISO: No se aprobará ningún comentario que incluya insultos.

6 comentarios en “¿Saben cuidar los políticos?”

  1. Sandra Martinez

    Hace un tiempo he leido un maravilloso libro «Amor maternal» de la también maravillosa Sue Gerhardt en el que habla de lo importante que es criar a nuestros hijos con presencia, conciencia, amor, contacto! Y reflexiona sobre las clases dirigentes de este siglo que han sido criados dentro de la cultura dominante de finales del siglo XX: partos con pentotal o «sin dolor», crianzas desvinculadas y «acorazadas» … entonces qué podemos esperar de estos adultos que siendo niños han recibido sobre todo el discurso de «la no-vinculación»…?? Vivo en Barcelona y hace unos meses he podido elegir a mi alcalde: una madre que va a conversar con los vecinos junto a su hijo, que lo columpia como cualquier otra madre y que sufre porque se enfrenta a que la conciliación laboral y familiar es una gran mentira del sistema!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *