Ultimamente ando estudiando sobre el misterioso, desconocido y fascinante mundo de la memoria prenatal. ¿Qué recuerdo conservamos de nuestra vida intrauterina?¿Dónde se almacena esa memoria?¿Es posible acceder a ella? Las respuestas varían. La mayoría de los investigadores que se han sumergido en este área lo han hecho con herramientas como la hipnosis, rescatando memorias y sensaciones en personas adultas que podrían corresponderse con recuerdos prenatales. Los relatos son francamente interesantes, pero eso nada nos dice en cuanto a la pregunta inicial, ¿son realmente recuerdos prenatales o más bien fantasías o sugestiones? ¿Esas memorias, son celulares, corporales, inconscientes?¿Dónde y como se almacenan? La pregunta nos lleva inevitablemente a otra más dificil todavía: ¿en que momento empieza la consciencia? Creo que todos estos territorios relacionados con el inicio de la vida humana permanecen todavía más inexplorados e inaccesibles que las profundísimas simas oceánicas.
Conforme avanzo en mi propia investigación artesanal al respecto se va despertando en mi un sentimiento, una emoción, para la que no encuentro palabras. Tal vez investigar el origen de la conciencia humana desde la concepción esté más cerca de la mística de lo que podamos imaginar.
Y como la sincronía suele acontecer así, me llega en esta búsqueda el emocionante Proyecto Snoru: una preciosa obra de arte que están contruyendo dos madres, Alicia Dominguez y Ana Feal, en la sierra madrileña. Alicia es psicóloga perinatal y Ana arteterapeuta. Snoru significa cordón en esperanto, y Proyecto Snoru es «un cuento sobre la vida intrauterina, específicamente, sobre el desarrollo embrionario, sobre nuestra existencia en el principio de la vida». De forma muy poética y onírica Alicia y Ana han ido construyendo un relato que indaga en ese misterio del origen de la conciencia. Inspiradas por la revolucionaria aproximación a la embriología de Jaap van der Wal van poniendo palabras e imágenes a conceptos como «el alma ensaya en el cuerpo» o «lo primero que abracé fue mi propio corazón«.
En breve Snoru también saldrá a la luz en forma de libro, espero impaciente tenerlo entre mis manos.

6 comentarios en “Proyecto Snoru o la misteriosa conciencia prenatal”
Yo de niña recordaba haber vivido antes en otro lugar en el que era muy feliz, allí tenía muchos amigos, les echaba de menos, y sabía que había venido a ese lugar con esa familia nueva para hacer algo, era algo temporal. A los 3 años se lo comenté a mis hermanos, se rieron de mí, me dijeron que era imposible, lloré, pero no me convencieron. Tuve que guardar el recuerdo, pero siempre ha estado ahí. A los 35 años hice una regresión con una psicóloga que pudiera entender como posible algo de lo que nunca dudé, pero que tuve que callar. Fui a ese lugar, pude comprobar que todo era cierto.
Ya sé que la ciencia no admite que la memoria sea posible antes de cierta edad y la presuponen establecida en el cerebro. Mi primer recuerdo de esta vida, fue cuando me salió el primer diente, mi hermana gritó emocionada al verlo., recuerdo las palabras «Primer diente». Yo creí que algo importante estaba pasando, vino mi madre, me metió el dedo en la boca y lo pasó por esa cosa dura que me estaba saliendo en la boca. Según mi madre, el primer diente me salió a los 5 meses. El siguiente recuerdo debía de tener 8 meses y yo recuerdo el suceso mejor que mis hermanas que eran más mayores. Hay otro suceso, yo tenía 2 años, casi tres, mi hermana se cayó del tobogán, recuerdo la escena, desde el parque lleno de hojarasca, hasta el abriguito que llevaba, el chupachus de fresa que me dieron. Ese recuerdo acaba cuando mi hermana volvió del la enfermería con la barbilla untada en mercromina y 3 puntos que le habían dado. He comprobado con mis hermanas y con mi madre cómo trascurrió todo, y confirmé que sucedió tal cual.
Un consejo, escucha a tu hijo, por pequeño que sea, por absurdo que te pueda parecer lo que te cuente, nunca le digas que eso es mentira, o que eso es imposible, pues puedes dañar la seguridad en si mismo y su propia autoestima.
Y nunca desestimar lo que los niños cuentan.
Mi madre nunca me creyó, desde siempre le he dicho que tenía recuerdos de cuando estaba dentro de su vientre , y aunque hoy tengo 27 años aún tengo recuerdos! Cómo estás a oscuras haces una imagen de eco localización , de tu área alrededor y de el cordón umbilical.. y me alegra que no soy el único que lo piensa, porque siempre lo he tenido en mis memorias!
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Hola Ibone, en este momento estoy siguendo el bloque de seminarios de embarazo online y me parece un tema fascinante. mi hija de tres años me ha contado dos veces de como «entró en la panza de mamá» Y no porque yo se lo pregunté, la primera vez salió de ella la inquietud. Yo le conté de una campanita que tengo en casa y que me colgaba en la panza cuando ella estaba ahi adentro y ella misma fue hilando hacia atrás y llegó al momento de «entrar en la panza» que me describió dos veces ( en dos ocasiones diferentes, con más de un mes entre medio) de manera muy consecuente con los mismos detalles.
Yo creo que para todo este tipo de preguntas que revolucionan los conceptos racionales y estáticos de la materia es necesario un giro de perspectiva. Que tal si la consciencia humana no es empieza ni termina con el cuerpo. Que tal si es una bola gigante en la que estamos todos metidos, que somos nosotros mismo las células de un bicho mas grande.
Si les preguntás a niños menores de 3 años, en el período que está entre que aprenden a hablar y los aproximadamente 3 años, pueden contar cosas sobre su vida intrauterina y nacimiento.