Querida(o) paciente:

Llevo días pensando en ti. No sé si eres mujer u hombre, poco importa ahora. Sé que eres paciente y que estás aislada en una cama de un hospital, tal vez en la Uci, con una infección por coronavirus. Una compañera médica tuvo la idea de pedirnos que os escribiéramos cartas a los aislados y me ha parecido una idea estupenda. Siempre me ha encantado escribir cartas, así que confío en que esta misiva te pueda ayudar ahora, aliviar y acompañarte un poquito en este tiempo tan difícil.

Te cuento un poco de mí. Me llamo Ibone, tengo 49 años, soy médica y resido en Madrid, aunque soy de Pamplona. Me formé como psiquiatra infantil y he pasado muchos años de mi vida trabajando en hospitales públicos. He hecho cientos de guardias y muchas veces me ha tocado a acompañar a pacientes en la Uci o gravemente enfermos en distintos servicios del hospital. En realidad, creo que lo que más me gustaría ahora que lo pienso es poder visitarte, sentarme al lado de tu cama y preguntarte como estás, como tantas veces hice en mi vida con otros pacientes. Te escucharía, tal vez te acariciaría la mano y te preguntaría en que te puedo ayudar.

He aprendido tanto de mis pacientes que siento que ahora me toca poner este conocimiento a tu disposición. Sé que cuando uno está gravemente enfermo a veces no apetece hablar, pero otras hay necesidad de ponerle palabras a lo que uno más teme: al miedo, al dolor, a la preocupación por lo que está por venir. Si quieres que hablemos de algo en especial, dímelo por favor; si quieres hacerme preguntas o contarme algo aquí me tienes, basta con que me dejes un comentario al final de esta entrada y te contestaré  en cuanto pueda. Si quieres decirme tu nombre o contarme algo más de ti, estaré encantada de leerte y así conocerte.

Sé bien lo largos que son los días en la cama de un hospital, lo lento que pasa todo. Pero aún y todo me cuesta imaginarme como debes de estar, lo difícil que tiene que ser aceptar esta infección y encima hacerlo a solas. Por aquí fuera tampoco está siendo sencillo, creo que todos tenemos más o menos miedo y andamos con la duda de si nos habremos infectado ya o cuándo nos infectaremos.

Yo soy muy afortunada: me encuentro aislada en un sitio privilegiado muy cerca del río Manzanares, en medio del campo. Me da vergüenza decirlo, pero lo digo porque creo que igual puedo compartirlo contigo para que te llegue un poco al menos. Quiero hablarte de como están saliendo las flores, de todos los colores por el suelo, de lo bien que huele el campo, de las jaras que ya están floreciendo, de la nieve que estos días cubre las cimas de la sierra de Madrid.  Pienso en ti cuando veo esta naturaleza tan bella en su austeridad: me gustaría poder compartirla contigo, y por eso te envío estas fotos. En mi trabajo en los hospitales yo siempre buscaba las vistas, los árboles, los pájaros que a veces veía cruzar por las ventanas. Quiero contarte que la primavera está llegando y pedirte que, si puedes, te la imagines. Que pienses todo lo que puedas en los lugares naturales que más has amado o amas, que te permitas transportarte allí con tu imaginación. Que cierres los ojos y procures recordar cada detalle de aquella playa, aquel bosque o aquel camino que tanto te gusta. Yo al atardecer medito viendo las montañas y pienso en ti, ¡ojalá pueda hacerte llegar algo de esta belleza y transmitirse mi esperanza y cariño!

Te cuento también que tengo un perro maravilloso, que se llama Cooper (aquí hablo de él) al que quiero mucho. Mañana le vamos a tener que operar la rodilla porque tiene el ligamento roto y eso también me tiene un poquito preocupada. Te lo cuento más que nada por si te distrae un poco, aprendí que a muchos pacientes también les gusta saber algo de las personas que les visitan, atienden o cuidan, les sirve seguir conociendo gente nueva poco a poco durante la hospitalización.

Bueno, creo que ya vale por hoy. Repito lo dicho, si quieres contestarme puedes hacerlo en los comentarios, y si quieres preguntarme algo o que hablemos de un tema en concreto dímelo y te contestaré en cuanto pueda. Mientras tanto te mando un fuerte abrazo y mucho ánimo.

Con cariño,

Ibone

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5 comentarios en “Carta a paciente aislada(o)”

  1. Ibone, dale recuerdos a Sergio que quzias esta por ahí cerca.
    Yo soy una seudopaciente autoaislasa en mi casa entre en pánico, los síntomas respiratorios (leves) y las hijitas. Como soy sanitaria tengo q esperar a ser negativo para seguir. Estar aquí con ellas y escuchar sus voces es muy lindo pero tener q limitar los besos, las lágrimas e incluso las lagrima spot si salen gotas de esas contaminadas es agotador. Esta tarde a ver si vemos fotos de algún iaje y recordamos q una vez fuimos otra cosa…
    Estoy preocupada por si por mi trabajo he contagiado a mis padres o a mis hijas. Tengo una sobri a punto de nacer y también tengo miedo por ella. Tengo miedo por quienes a lo mejor no puedo despedir en este aislamiento
    Gracias por estar ahi y por hacer tanto bien desde tu lugar a estar situsacion
    He podido llorar mucho desdr la habitación de mis hijas escribiendo esto y llevaba días sin poder llorar

  2. Ibone,preciosa carta. Te mandamos un beso enorme Maeve y yo. Aquí estamos en casa aisladitos desde el día 11. Juntos podremos con todo esto!! Mil besos!

  3. Muy bonita carta Ibone. Quiero confiar en que se están tomando las medidas necesarias pero a veces me entra miedo. Si imagino a alguien muriendo solo, o dejando hijos pequeños. Vivo también en el campo pero mi familia está más cerca de la ciudad. Quiero pensar que la gente cumplirá con las normas impuestas y que el gobierno piense antes en vidas que en economía.

  4. Un ser humano que también se pregunta

    Hay personas que viven en perpetuo servicio al prójimo. Hay personas que se esfuerzan en buscar ángulos nuevos para dar ese servicio. Luego las hay que hacen todo eso desde un amor profundo a la vida y desde la sensibilidad del sanitario que sufre por el dolor ajeno, sin histrionismo, sin narcisismo y sin ningún tipo de yoismo. Tu carta te retrata. Y sabiendo que habrá quién la vea desde un ángulo que desdibuja tu intención y tu acción… eso les retrata o retrata sus heridas en tiempos de activación primal por el encierro. Ésta carta tuya es un recurso al doliente, quién vea otra cosa no habla desde el amor o el conocimiento genuino de tu esencia sino desde algún asunto no resuelto. Gracias por tu continuo hacer.

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